El absentismo en España se esta convirtiendo en un problema importante para las empresas, en los últimos cuatro años el número de trabajadores en situación de baja médica no deja de crecer. Lo que se inició como un ajuste post- pandemia se ha transformado en un desafío estructural para la productividad.

Desde el año 2022 la evolución de la Incapacidad Temporal (IT) es ascendente y no parece haber encontrado techo. Se ha pasado de unos 7,5 millones de procesos en el año 2022 a 9,2 millones en el 2025, lo que supone un incremento del 22 % en apenas cuatro años, disparando el coste de las prestaciones, que superan los 28.000 millones de euros.

Esto significa que más de 1,5 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo diariamente.

Vemos en el siguiente cuadro la evolución de los procesos:

AñoProcesos de IT (estimados)Observaciones Clave
2022~7,5 millonesPico inicial post-pandemia (variante Ómicron).
2023~8,1 millonesCrecimiento del 9% respecto al año anterior.
2024~8,7 millonesRécord histórico con un coste de +28.000 M€.
2025~9,2 millonesCrecimiento moderado (12%) pero en máximos de prevalencia.

Sin embargo, no todos los sectores de actividad enferman por igual, la brecha entre diferentes sectores es muy importante y refleja tanto la naturaleza del esfuerzo físico como la presión psicológica.

  • El sector servicios bajo presión: Las actividades postales y de correos lideran el ranking con tasas de absentismo que rozan el 12,5%. Le siguen de cerca los servicios sanitarios y sociales, donde el «desgaste del cuidador» ha pasado factura tras años de alta exigencia.
  • La industria y la construcción: Aunque la industria mantiene una tasa del 7,5%, la construcción sigue siendo el «punto negro» de la siniestralidad, concentrando la mayoría de las bajas por accidentes traumáticos.
  • El oasis digital: En el otro extremo, el sector de Información y Comunicaciones mantiene las tasas más bajas (4%), evidenciando que la flexibilidad horaria y el teletrabajo actúan como amortiguadores de la IT.

Otro de los factores a tener en cuenta es la edad, analizando los últimos cuatro años se constata una paradoja generacional:

  • Personas jóvenes (entre 16 y 35 años): tienen un índice mas elevado de procesos de baja (vienen a ser de 44,5 procesos por cada 1.000 trabajadores), pero son breves y leves, es decir son más frecuentes las bajas en estas franjas de edad, pero se reincorporan al trabajo antes.
  • Personas seniors (entre 50 y 65 años): Es el grupo que realmente tensiona el sistema, ya que, aunque hay un menor número de procesos, son de larga duración. Una de las causas claras es el envejecimiento de la población activa, provocando que los días perdidos en este segmento aumenten un 169 % respecto a la década pasada, debido a patologías crónicas y recuperaciones mucho más lentas.

Analizando los tipos de dolencias, vemos que las patologías han mutado en los últimos años desde la lumbalgia a las enfermedades mentales:

  • Trastornos Musculoesqueléticos (TME): Siguen siendo la causa principal (lumbalgias, cervicalgias), especialmente en sectores físicos.
  • Salud Mental (Ansiedad, Depresión, Estrés): Es el grupo que más ha crecido en duración media. En 2024 y 2025, estas bajas se consolidaron como la segunda causa de IT de larga duración.
  • Patologías Menores (Infecciones): Procesos gripales y respiratorios generan picos estacionales (invierno) pero tienen poco impacto en el coste acumulado por su corta duración.
  • Accidentes de Trabajo: Aunque el número total de accidentes graves ha bajado ligeramente (735 fallecidos en 2025 frente a los 796 de 2024), los accidentes in itinere (al ir o volver del trabajo) han aumentado debido a la vuelta total a la presencialidad.

Resulta imposible analizar la evolución de los procesos de baja sin tener en cuenta la sanidad pública, ya que el incremento de la duración de las bajas no solo se debe a las propias patologías sino también al propio sistema sanitario, con sus listas de espera y las demoras en las inspecciones médicas. Es frecuente que para cualquier diagnóstico las pruebas tarden varios meses en realizarse, con lo que contribuye a alargar el tiempo en que las personas trabajadoras están de baja, con el coste correspondiente.

En conclusión, el panorama para el 2026 sigue siendo complicado y las soluciones tienen que venir de forma integral por parte de todos los agentes que intervienen en las bajas.

Por parte de la Sanidad se tienen que agilizar las pruebas diagnósticas para no alargar artificialmente la duración de las bajas. El sistema se enfrenta a un reto de sostenibilidad con un coste económico que se ha duplicado en los últimos seis años, y las empresas tienen que dirigirse hacia programas de bienestar emocional para disminuir las bajas por salud mental, así como la prevención ergonómica para reducir a su vez patologías físicas.

El reto es claro, la creación de empleo no tiene que ir parejo a un aumento del colapso sanitario y prestacional.

Salvador Mut Ribes

Director Departamento Laboral

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